Gustavo Poblete


Gustavo Poblete fue uno de los primeros cultores del Arte Constructivo en Chile, que se expresó a través de formas universales y concretas: los elementos geométricos.

Fue cofundador del Grupo Rectángulo en 1955, que siguió con estricta fidelidad los postulados del Neoplastisismo.

Éste pretendió ser un arte rigurosamente racional, expurgado de toda remembranza sentimental y figurativa. Se impuso la abstracción geométrica, denominada por ellos concreción geométrica, que dio origen al Grupo Forma y Espacio en el año 1965, donde se postuló la integración de las artes como interdependencia de las mismas en una unidad viva y que ha ido evolucionando a través del tiempo.

El artista se inclinó por una de las variantes de este arte: el "concreto", que implicó crear y construir una composición plástica que no se apoyó en elementos exteriores, ni fue representativa, sino que tuvo su propia significación.

Fue una creación intelectual donde el artista jugaba con elementos plásticos, por lo tanto la obra se iba construyendo sólo en relación consigo misma.

Desde 1949 hace una serie en que más que la cercanía al modelo, le interesaron los objetos como formas, como elementos con un valor plástico puro y sus ordenaciones en el plano del cuadro

Desde entonces, perdió vinculación con la realidad y la imagen tridimensional del espacio y el color, la construcción sobre abstracción geométrica y el arte cinético pasaron a ser los protagonistas de la obra del artista.

Un cromatismo restringido, un purismo declarado y una extrema economía de forma y color caracterizaron el trabajo de Poblete. Con las nociones de lo horizontal y lo vertical y del cuadrado como su elemento favorito, como el más simple, más inocuo y casi neutro, el artista creó espacios dentro de los que intentó integrar todos los elementos plásticos, llevándolos al entorno humano.

Desde los años ‘80 sus preocupaciones se han centrado en imágenes y colores virtuales, en crear juegos simples y ambiguos de planos, formas y combinaciones cromáticas que engañen la percepción del espectador. Además, se ha centrado en cuestionar el marco del cuadro como límite estático, dando volumen y movilidad a las estructuras de antes, dislocándolas y llevándolas a obras tridimensionales.

En su trabajo, no ha sido ni la pintura, los elementos escultóricos, arquitectónicos, la luz, ni el color, los protagonistas del todo. Cada uno de ellos ha ido aportando su magia y presencia para hacer del espacio de exposición de su obra, un gran todo donde el espectador vaya componiendo lo que piensa y siente.

La propuesta del artista a través de sus creaciones ha sido siempre lograr un proceso de armónica complementación, integración y fusión de elementos dentro de un espacio que no pretende tener límites, sino que se acople al entorno cotidiano del hombre. Es decir, una integración de arte, ciudad y sociedad.

Aunque la actividad de Poblete se ha desarrollado durante varias décadas, éste ha demostrado que su arte concreto continúa siendo un importante aporte.

Sus composiciones, alejadas de la realidad visual como referente, plantean un orden y una racionalidad en el proceso artístico que lo relaciona al diseño y arquitectura.